El derecho a decidir

En la “democracia” en la que vivimos, el ejercicio de nuestro derecho a decidir es testimonial. Decidimos qué político de turno va a ejecutar una agenda preestablecida. Y eso a nivel nacional; a nivel Europeo, es flagrante los personajes no-electos que pululan por ahí haciendo y deshaciendo a su criterio. Léase los Van Rompuy, Barroso etc…

Y hablar sobre los presidentes de los Bancos Centrales y su proceso de elección (sobre el que, por supuesto nadie nos consulta) no aplica, por su carácter de semi-deidad. No son humanos, ellos hablan y a los demás nos toca acatar. Al libre mercado también: ellos deciden tipos de interés, deuda y masa monetaria en circulación. Ellos deciden qué es caro y qué barato. Y quién debe quebrar y quien debe ser sostenido. Independientemente de quién haya sido prudente, quién haya trabajado y ahorrado y quién haya creído en la prosperidad tradicional. No en la que está de moda ahora: la creada de la nada, inflando el valor con liquidez.

But I digress.

Dejadme volver al tema del comentario de hoy, que me desvío hablando del mundo de los insectos parasitarios.

Dejadme explicaros lo creo que deberíamos estar decidiendo. De vital importancia para nuestro futuro.

EEUU puede evocar muchas cosas en nuestro sistema límbico (aquel que gestiona nuestras emociones). Podemos estar de acuerdo o no con su política exterior. Nos pueden gustar o no sus maneras de hacer las cosas. Podemos ser afines o no a su modo de vida.

Ahora bien, deberíamos estar todos de acuerdo en pensar que ingenuos y simples no son.

La jugada Ucraniana, obligando a Europa a posicionarse,  a decidir si estás conmigo o contra mí, es de alta estrategia. No podía permitirse que la UE uniera más lazos con el bloque Ruso-Chino. Era muy peligroso lo bien que se entendían Alemania y su tecnología con Rusia y sus materias primas. La UE y su madurez productiva y el mercado de miles de millones de cada vez más pudientes consumidores Chinos. Acordaos de Mackinder, quien controla Eurasia controla el mundo.

Con unos lazos así, ¿quién quiere el dólar?

Lo que la casa blanca llama “la Comunidad Internacional”, a la hora de condenar a Rusia y propagandear que está “aislada”, son cuatro gatos. Y en bancarrota. Si restas la UE, se acabó el American way of life. Tocaría pagar la gasolina con ahorros, con exportaciones – importaciones, como todos. No con petrodólares y acumulando déficits perpetuos.

China apoya a Rusia, India también. Así como el resto de Asia. Japon y Korea (del sur), incluso siendo protectorados Americanos, se nutren del gas Ruso. Y como Alemania hasta ahora, sin problemas de ningún tipo. Se llevan bien comercialmente. No quieren una nueva guerra fría.

Este no necesitar a EEUU, es la base de la preocupación Americana. Resistente al cambio geopolítico. Resistente a la multipolaridad del mundo. Quieren seguir siendo únicos amos y señores; decidiendo que una invasión en Kosovo (sin el acuerdo de la ONU) es buena y una en Crimea mala. Y esa es la decisión que la TV, radio y prensa tienen que propagar. Y el rebaño consumir. Rápido. Con el espíritu crítico reservado a la Champions. Y a los árbitros.

Las marionetas políticas que tenemos como gobernantes, han decidido seguir con el imperio en bancarrota Anglo-Americano. Goldman Sachs dice que es la mejor opción. Y monetariamente hay que estirarlo un poco más; el oro Alemán se queda en la FRBNY que hay que utilizarlo para “manejar” el precio. Esos leases y swaps necesitan físico.

¿Por qué no podemos decidir algo tan importante como esto? El futuro económico y social depende de ello.

No soy un ingenuo y sé que la propaganda mediática mostrando a Putin en un tanque, como amenaza, ha hecho efecto en las personas que no tienen tiempo para analizar más allá. Supongo que actuarían como las marionetas de arriba les dictaran. Pero la consulta, el debate, las opiniones confrontadas, son buenas. Quizás así salieran también las imágenes del gobierno neo-nazi que EEUU y la UE han instaurado en Kiev. Da más miedo que Putin, la verdad.

Pero en la democracia en la que vivimos, las decisiones importantes se toman entre bastidores. A los mortales, solo nos queda vivir las consecuencias.

Y la deuda. Siempre nos quedará la deuda.

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3 respuestas a El derecho a decidir

  1. Manuel dijo:

    Unai en primer lugar agradecerte la labor que desempeñas.

    Tanto tú como Fernandojcg, Guillermo Barba, Llinares, Claudio Vargas intentáis abrir los ojos a la población aborregada con mucho esfuerzo y dedicación pero no hay solución. Llinares intentó montar un partido (arriba los de abajo) muchas personas se apuntaron a la idea pero a la hora de colaborar no hay cultura del esfuerzo y se quedo sólo, nadie le ayudó.

    El sistema en el que estamos durante muchos años ha funcionado a los que me rodean y a mi en particular (lo hemos aprovechado), hemos vivido en una burbuja y nos hemos acomodado pero todo llega a su fin y el fin es este. Yo me considero aborregado en todo menos en materia económica (siempre he odiado el crédito, no he vivido por encima de mis posibilidades e invierto en metales preciosos.)

    Por lo tanto asumo la frase dolorosa de “cada uno tiene lo que se merece” y con todas las personas que trato directamente en este aspecto somos iguales. Asumo mi parte de culpa.

    El sistema que hemos tenido lo he disfrutado, no soy político pero si he vivido muy bien en él, ahora veo que se agota y por eso me cambio al sistema que viene y es al de los metales preciosos.

    Gracias por lo que aportas a una sociedad sin solución.

    Saludos.

  2. Unai Gaztelumendi dijo:

    Waow
    Gracias a tí Manuel por el comentario

    Y si como dices “siempre he odiado el crédito, no he vivido por encima de mis posibilidades e invierto en metales preciosos“, no eres como los demás y efectivamente, tendrás lo que te mereces

  3. Pingback: Lo que no vemos en la superficie | Unai Gaztelumendi

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