La Rebelión de Atlas

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Llegando al final de este libro, en esta lectura (mi tercera), querría dejar escritas algunas sensaciones. De momento las escribo, no sé si las publicaré en el blog; solo quiero agarrarlas, que no escapen.
Quien me iba a decir a mi, con mi educación y mi juventud próxima a la izquierda radical que Atlas Shrugged seria uno de mis libros favoritos. El libro que todo Hedge Fund americano dice ser el mas influyente en su carrera. El libro con el que los neo-cons que tanto daño hacen, justifican sus políticas de laissez-faire. El libro que todo republicano americano, sobre todo en Texas, tiene en la caja fuerte junto a su Glock y su Eagles.
Me pregunto como es posible. Como es que aguanta tantas interpretaciones. Como puede ser que tanta gente se apropie de su mensaje.
Probablemente por que es un libro rico, complejo, poderoso… una obra maestra.

Esto no quiere decir que debas estar de acuerdo con todo lo que propone, yo no lo estoy. Pero de eso se trata; de que te llegue, te golpee y te haga haga salir de tu zona de confort ideológica.
Es un libro que todos deberíamos leer. Una pena que hoy en día, al recomendar un libro a un amigo, te des cuenta que un año después, sigue sin leerlo (ni siquiera comprarlo). Una pena porque pocos placeres hay, han habido y habrán, como comentar un libro como este con un amigo/a, en un mediodía de primavera con una copa de Gewurztraminer frió. Llegando a la cita andando, respirando, sintiendo, tomándote tu tiempo. El Audi lo has dejado en casa, o mejor; lo has vendido.

This is the stuff life is made of.

Pero quiero salir de la parte de ensayo del libro para ir mas hacia la novela, una parte fascinante. Aislando el libro del mensaje de libertad, justicia y propósito humano (si se pueden separar una de otra), queda una historia brutal, desgarradora. Con momentos épicos. Aquí es donde la palabra épica realmente aplica, la he escogido a propósito, sabiendo que está de moda, banalizada en cada regate de un Madrid-Barça.
Sus personajes carismáticos te atrapan, te hacen reír y llorar. La profundidad de las emociones que sienten los protagonistas, los diálogos describiendo la condición humana… Es por esto que si tu ideología no te permite dedicar tiempo a un libro como este, acércate a él desde el punto de vista de novela puro. Una ficción con personajes, historia y desenlace. Aunque mi 1ra recomendación seria que nunca dejaras de leer o aprender algo por encasillar al autor en este o aquel espectro.

Acabo de terminar la parte del speech de Dagny en la radio y su posterior encuentro con Hank Rearden. 20 paginas sin ideología alguna, únicamente amor. Lejos del folletín, de la sensiblería barata, de la miseria humana de los reality shows para que el rebaño no piense.
Puro sentimiento, decisiones a flor de piel estando derivadas de estar a la altura de sus consecuencias. Y tomadas por uno mismo, sin arroparse de mensajes temporales de consuelo. Sabes qué es lo que tienes que hacer y lo haces; igual que cuando nos enfrentamos a nosotros mismos esas noches en la cama; con nuestras dudas.
En esos momentos en los que te das cuenta que estas realmente solo. Y que demorar o no tomar una decisión no sirve. Aun siendo tu mismo el que te la exiges.

En estos momentos suele saberse de lo que estamos hechos.

Que bien queda esta ultima frase. Podría dejarla ahí, y el comentario quedaría muy estético. Pero no estoy totalmente de acuerdo y me doy cuenta que es importante porque es el mensaje principal que quiero compartir.
La materia de la que estamos hechos no es fija. Es variable. Cambia mientras uno evoluciona. No hemos nacido condenados, con nuestra forma de ser, nuestra capacidad de afrontar los problemas, de amar, de odiar… inamovibles.

Este libro, es uno de los que ayudan crecer. A agrietar ese hormigón interno que te lastra al fondo.

En mi caso, abrió un par de buenas fisuras en el bloque de mis convicciones. Otros muchos también, pero este está entre el top10. Como decía Shane en Raíces Profundas:

It’s as good as any, and best than most.

Una anécdota para aligerar un poco el comentario de hoy: Recomendé este libro a un amigo Francés (hola Jean). Trabaja en París pero vive en Lille por lo que coge el TGV temprano varias veces por semana; lee mucho en el tren. Otro viajero, que era la primera vez que lo veía, se le acerco y señalando el libro abierto (en francés se titula La Grève, cuando lo leáis entenderéis el porqué) le dijo: ¿tu también?… Euh, ¿perdón? -le dijo Jean-. El otro viajero no contesto, simplemente se fue, con una sonrisa cómplice.

Unai, -me llamo Jean al dia siguiente- leyendo este libro que me has recomendado, se entra a pertenecer a algún club misterioso o algo?

LOL

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3 respuestas a La Rebelión de Atlas

  1. Borja dijo:

    Hola, Unai,
    en mi opinión Ayn Rand es muy sugerente al encontrar una forma de capitalismo mucho más coherente que el que existe actualmente en el mundo, en los planos ético, social, filosófico, etc.
    Pero personalmente me provoca bastante rechazo esa justificación del egoísmo, pese a los matices tan razonables que Rand le da.
    Entiendo que ella construyó su visión del mundo como oposición radical a un colectivismo infame que sufrió en sus propias carnes. Pero siento que se fue al otro extremo, al menos aparentemente, ya que su mundo sigue siendo tan materialista como el marxista, en mi opinión.
    Reconozco que me divierto mucho con el mundo libertarian y su denuncia (siempre ingeniosa) de la hipocresía del capitalismo de amiguetes que vivimos; y, sobre todo, respeto enormemente la búsqueda de coherencia ética y humana que desprenden los seguidores de Ayn Rand y similares. Lo que me inquieta es que normalmente se trata de personas que tienen sus capacidades intactas: personas adultas, con ciertos estudios, sin enfermedades, sin grandes cargas ni deudas, con capacidad relacional, autoestima, un poco de ambición…
    Quienes hemos conocido momentos de fragilidad vital sabemos lo importante que es el apoyo de la sociedad (no digo el Estado, que no es lo mismo) en esos momentos. La debilidad humana también es una gran maestra.
    Aparte de eso, creo que luchar por personas a quienes ni siquiera conoces es algo decididamente hermoso. Pero en fin, esto es una experiencia personal y no tengo más argumentos para defenderla.
    En todo caso, gracias por tus reflexiones.

  2. Unai Gaztelumendi dijo:

    Hola Borja,

    Por comentarios como el tuyo solo, merece la pena el esfuerzo de escribir un blog.

    Hay mucho sobre lo que discutir de lo que comentas, daría para una gran charla y coloquio :-) Pero tengo que elegir de entre todos los temas abiertos en tu respuesta: elijo tu preocupación sobre como en un mundo Ayn Rand se cuidaría de las personas con capacidades limitadas (en la novela hay un personaje elegido para esto: Eddy Willers). Es un tema que suelo discutir con mis hermanos, que tienen una visión diferente a la mía (todos contra mi). Y si te soy sincero, todavía no lo he resuelto 100%. Una cosa que si hago es separar enfermedades, hándicaps físicos, la mala suerte de haber nacido en un mal hogar etc… que te condicionan de por vida de la parte sin estudios, sin motivación, sin deudas, sin inquietudes etc…
    Como explicarlo en unos párrafos si ni siquiera yo lo tengo claro…
    Por ejemplo, medidas que la mayoría consideran sociales yo no las veo así. Yo no estoy de acuerdo con un fondo de garantía de depósitos, ni con un salario mínimo (con matices), ni con ciertas ejecuciones hipotecarias. No creo en el moral hazard que conllevan.
    En el mundo que todos los lectores/comentadores de este blog creo que creemos, con los bancos atados en corto, con los gobiernos y sus deficits controlados, con la emisión de una moneda justa etc… no puede haber por otro lado rescates a los ciudadanos. Alguien que por moda se compro un piso de 400k y un BMW no puede rescatarse a costa del que fue prudente. Alguien que invirtió o deposito una suma de dinero en un banco sospechoso, no puede recuperar su dinero a costa del que hizo bien las cosas. Alguien que nunca se esforzó por estudiar/trabajar no puede tener el mismo nivel de vida (a costa de la sociedad) que aquel que si se preocupo. Si esperas/exiges que un estado protector, que cada vez incluye a mas gente en ese colectivo de capacidades no-intactas, decida por ti, te mantenga, te proteja… es normal que tomes decisiones sin tener en cuenta el riesgo o las consecuencias. Hasta qué punto alguien que compro una deuda que rendía 8% a un banco desconocido en Internet, cuando el rendimiento medio eran 3% se merece recuperar su dinero (a costa de los demás) en caso de quiebra de la entidad? Era gente mayor con las capacidades no-intactas a las que se le engaño? Sabían que 8% > 3%, hasta ahí llegaban.
    Y ese que reclama a un banco que no puede pagar la letra mandando un mail desde su Iphone 6 nuevo? No se puede librar de ese complejo materialista que tiene desde pequeño viendo que todos sus vecinos eran mas pudientes que el? Es algo inevitable y hay que entender que lleve una vida por encima de sus posibilidades y ayudarle entre todos?
    Y no solo en el ámbito económico, en aspectos nutricionales por ejemplo, mas te vale preocuparte tu individualmente de lo que comes y lo que compras y no pensar que todo lo que el gobierno vía el ministerio de sanidad aprueba, es bueno. Ídem de las farmacéuticas y su potente lobby. Tienen las capacidades dañadas esas hordas que vemos acuden a un centro comercial los sábados a pasar el día a consumir lo que anuncian en la TV? Y los que se quejan porque el reality show de turno se ha retrasado por noticias de ultima hora sobre terremotos?
    En paralelo, ese sábado hay otros ciudadanos que están leyendo un articulo o informándose sobre algo con espíritu critico. Y muchos (la mayoría), sus capacidades intelectuales están intactas: no hay mas que oírles desarrollar la estrategia avanzada que emplearían si fueran entrenadores de la Juventus. Teniendo en cuenta varias variables a la vez y haciendo un análisis avanzado de una situación dada.
    Pero no hay nada malo, ni elitista en todo esto. Sé que el ejercicio intelectual es cansado. Es mas fácil ver la TV que leer un libro, es menos exigente. Es fácil ver un Barça-Bayern.
    Lo que creo es que cada colectivo, individuo que elige su propio camino, debería asumir sus propias consecuencias. El allanar las consecuencias para todos, la protección, no es justa. Exceptuando ciertos casos en los que aun queriendo tus limitaciones te lo impiden. A este ultimo colectivo ayudarle es un deber, creo yo. Y sin exigir nada a cambio. Esa gente dedicada (como intuyo que tu eres) tiene una serie de recompensas morales mas allá de la materiales y el reconocimiento personal que están por encima de la mayoría. Y que descubrirlo dicen que es la esencia y da sentido a la vida. Yo contribuyo a mi nivel, a otros mas exigentes personalmente no me atrevo, no soy tan fuerte.

    A otros colectivos menos extremos, la inmensa mayoría, solo me gustaría que la vida les fuera justa, sin el amortiguamiento de las consecuencias de sus decisiones.
    En este ultimo colectivo me incluyo, para bien o para mal.
    Y no creo en la predeterminación, en la gente condenada por su entorno definitivamente. Yo sin ir mas lejos, hubo un tiempo, mas joven, en el que era un autentico gilipollas.
    Abrazos Borja.

  3. Borja dijo:

    Hola,
    no sé si es adecuado volver a responder una respuesta; prometo no seguir estirando el debate. (Y espero que el blog no me haga esas traducciones automáticas al inglés, que parecen frases pedantes, jeje).
    Simplemente, estoy bastante de acuerdo con las críticas que haces a las personas que se comportan de forma irresponsable, tanto las de las élites como los más curritos; firmo todo lo que dices. También coincido totalmente en desechar la idea de un ‘papá Estado’ que nos soluciona los problemas y en quien delegamos las responsabilidades propias. Esto es, como decía anteriormente, lo que me gusta del mundo libertarian: que devuelve su responsabilidad al ser humano.
    En mi opinión, es posible hacer esto mismo y al mismo tiempo tener en cuenta al conjunto de la sociedad. Hay formas de anarquismo muy interesantes por ahí. Pero entiendo que vienes de un mundo de izquierda colectivista y que ahora esas opciones te dan grima, y respeto tu criterio.
    Creo que mi mayor diferencia con tus opiniones radica en lo que llamas las ‘consecuencias’ de las decisiones. Cada vez estoy más convencido de que un 90% de las consecuencias de nuestros actos no dependen, en realidad, de nuestras decisiones. Las consecuencias están preñadas de una multitud de factores complejos, caóticos, escondidos. El contexto, el pasado, el azar, el inconsciente, son quienes tienen ese 90% de influencia en lo que después vaya a ocurrir.
    Es más, tengo comprobado que la gente más pobre es quien más sufre esa ruptura entre las acciones y sus consecuencias: tienen mucha dificultad en que sus esfuerzos se vean recompensados, por razones biológicas, psicológicas y sociales. Para mi, fue una verdadera experiencia de insight, que debo agradecer a esta gente, darme cuenta de que no somos dueños de nuestras recompensas. Hay que pararse un poco antes de apropiarnos de las consecuencias de nuestras decisiones, no vaya a ser que buena parte de ellas no nos pertenezcan.
    En todo caso, todo esto puede que no sean más que palabras. Decía en el anterior post que ayudar a personas a las que ni siquiera conocemos es hermoso. Tú mantienes un blog en el que haces exactamente eso, ayudar con tus reflexiones a muchas personas (yo entre ellas) a las que seguramente jamás conocerás. Estas haciendo aquello que es lo que más necesita ahora nuestra sociedad: recibir una visión lúcida sobre nuestro mundo.
    Me dirás que lo haces por una cierta satisfacción personal, y yo no lo discuto y simplemente aplaudo tu decisión.
    Abrazos.

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