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Más allá del metal

Más allá del metal

En mi proceso de transformación personal, he tenido que ahondar y tomar decisiones en varios ámbitos: dinero, salud, identidad, familia… el espectro es amplio pero las áreas más importantes están identificadas, y hay muchas otras que son derivaciones de las 1ras. Supongo que habrá caminos que descubriré sobre la marcha.

Las más activa últimamente se relaciona con el retirarme, con el qué necesito y cuánto.

Concretamente pienso en la semana de 40horas, en la rutina del trabajo diario vs el tiempo libre vs otros momentos de mi vida en los que no estaba en la rat race de trabajo/casa/fin-de-semana-aprovechar; escuchando el slave to the wage de Placebo desde el otro lado.

El punto de partida de mis reflexiones suelen empezar con el cui bono. ¿A quién puede interesar un estado de insatisfacción, de tiempo libre limitado, sin dinámicas de reflexión pausada?

El eje de todo es relacionar el dinero como antídoto al descontento: consumimos básicamente para estar al nivel del vecino, para satisfacer los ideales de cómo debía ser la vida adulta incrustados en la juventud, para transmitir tu estatus al mundo… mil cosas que no tienen que ver con la vida plena, tranquila, feliz. Ese psicólogo de los 50 de origen alemán (cómo no), no me acuerdo su nombre, que revolucionó y creo la consumer psychology & behavioral economics con sus ideas de atacar a la persona vía el deseo no la necesidad.

Y la semana de 40horas es algo imprescindible en el plan. Obligarte a estructurar tu vida en las tarde-noches y fines de semana es clave para que tiendas a consumir entretenimiento y banalidades, ya que tu tiempo es escaso. Cuando mi vida no era una rat-race, el tiempo que dedicaba a pasear, bañarme, hacer ejercicio, leer, reflexionar y escribir subía exponencialmente. Y lo interesante del asunto es que estas actividades cuestan poco dinero o nada. Pero llevan tiempo.

Y ahondando más te das cuenta de cosas interesantes: una propuesta que yo lanzaría sin dudar es trabajar menos. Pero en mi mundo (y probablemente en el vuestro) es blanco o negro: o trabajo 40h o trabajo 0h. Mi empresa, los proveedores, proyectos con los que interactuó, su formato son 40h; no puedes meter un engranaje menor en esa maquinaria porque no funcionaria. En mi caso es imposible decirles que no me pidan nada a partir de las 12.30h y que se adapten a mi nuevo ritmo.

Las 40h vienen de la revolución industrial, del sXIX. Se redujo a esta cifra después de haber sometido a los trabajadores a jornadas de 16h diarias. Pero los avances tecnológicos, el abaratamiento de los procesos de producción etc… hace tiempo que convirtieron las 40h en algo obsoleto. Siendo productivos, estructurados y focused, ahora que no os oye vuestro jefe, sé que podéis hacer vuestro trabajo de 8h en 4h. Es la ley de Parkinson.

¿Os acordáis de aquella publicidad de los 50 o 60 en las que un robot con cofia y ruedas aparecía en el salón con una bandeja trayendo el aperitivo? Entonces se pensaba que el futuro iba a consistir en más tiempo libre, debido a los avances tecnológicos y las optimizaciones productivas; “naturalmente” es así. Deflacionario.

Ya pero, ¿cui bono?

Si es al ciudadano, al 99%, por ahí no va a ir el futuro.

La deflación no es buena para gobiernos y bancos centrales, entre otras cosas porque no tiene carácter impositivo. Disponer de un 10% más porque los precios han bajado un 10% o porque te han subido el sueldo un 10% es lo mismo, para simplificar el argumento. Si es lo 1ro no pagas nada a hacienda, lo 2do sí. Hay muchas dinámicas más en esta vía que alguna vez las hemos comentado pero hoy no es el tema. Paso de los apparatchik Keynesianos hoy.

Tener al rebaño en las 40h semanales les convierte en felices consumistas. Hace que consuman más y paguen más por conveniencias, gratificaciones a corto y demás relief al que puedan echar mano. Les hace ver la TV, a CR7, tómbola y su publicidad. Les convierte en poco ambiciosos fuera del trabajo, en lo importante.

Nos han adoctrinado hacia una cultura de vivir cansados pero esperanzados, ser buscadores de indulgencias, consumidores de entretenimiento siliconado y lo más importante: descontentos con la vida, lo que activa el resorte inculcado de consumir lo que no necesitas, porque siempre sientes que te falta algo y esa es la solución. Como cuando yo era gilipollas y me dio por los relojes caros (miles de EUR). Ahí están, en alguna caja.

La manera de gratificación personal está calculada, guiada hacia el consumo con el detonante del descontento. Sin tiempo para saber qué pasa porque estas en el trabajo y luego viendo juego de tronos. No estas meditando, paseando por el Baztàn o bañándote a las 9h un martes en el mar, con luz rosácea benigna.

La gente feliz no siente que necesite comprar algo que no tiene ya. No necesita la basura que tenemos en el garaje (+ un guardamuebles en mi caso). Y no ven “a la nueva joya del Athletic” (quien quiera que sea el pipiolo) triangulando en el campo.

La cultura de las 8h de trabajo diarias es clave en la dissatisfaction, mantenernos así para buscar la cura vía consumo. En mi caso, antes seguía la ley de Parkinson: cuanto más ganaba más gastaba. ¿Si satisfacía algo con ello? Ah…  no sé. Nunca lo pensaba, algo me impedía ver si era relevante o no esa pregunta. Simplemente no me la hacía.

No necesitaba comprar más, compraba más porque tenía más.

La frase de arriba es acojonante, si lo piensas. Parecida a la del tontolaba de Richard Gere en la superficial y ñoña Pretty Woman: me costó 50.000USD de terapia por fin poder decir la frase “odio a mi padre” (puede que no sea literalmente así, en otra película más consecuente lo hubiera buscado, no sé ni siquiera porqué he puesto esta referencia). En cualquier caso, imbuir y sentir esa frase es tema serio.

Yo ya estoy ahí. Pronto físicamente además de espiritualmente.

¿Tu como lo llevas?

Ticking away the moments that make up a dull day
Fritter and waste the hours in an offhand way
Kicking around on a piece of ground in your home town
Waiting for someone or something to show you the way

 

 

PS: La referencia de Pretty Woman ha debido de salir de la zona del cerebro donde están incrustados los modelos y deseos de juventud. Espero que no salga nada de Val Kilmer en Top-Gun o Mickey Rourke en nueve semanas y media en siguientes posts a riesgo de perder toda mi credibilidad.

4 Comments

  1. Alberto Alberto

    Totalmente de acuerdo.
    El otro día he discutido con los compañeros porque pretenden que nos suban las horas de trabajo para cobrar más. Les he dicho que para que quiereis ganar más si os lo vais a gastar igual en cosas que ni realmente quereis ni necesitais, pero nada……erre que erre

  2. Unai Gaztelumendi Unai Gaztelumendi

    Quizas lo necesiten, vivan en estado de deuda

  3. Toni Toni

    También estoy muy de acuerdo con lo escrito,en mi caso,lo que me genera ansiedad es el hecho de tener familia (dos hijos) ¿como influye en tu dinámica de vida dicho acontecimiento? Siempre tienes miedo a su futuro,de ahí que lo único que puedas darle es una educación,pero la misma ,si es de calidad cuesta y para ello tienes que seguir en la rat race
    Saludos ¡¡¡

  4. oinoko oinoko

    Buen articulo, yo estoy en la misma onda.
    Solo puntualizar un dato histórico.

    La jornada de 40 horas semanales es mucho más reciente que el siglo XIX que mencionas.
    La jornada de 8 horas es de 1919 pero con 6 días laborables a la semana, que sumaban 48 horas. De hecho, la directiva europea todavía permite la jornada de 48 horas en sus países miembros.

    La semana de 40 horas en España, fue una de las primeras cosas que instauro Felipe Gonzalez en el año 1982. Antesdeayer como quien dice.

    Saludos.

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