New years’ resolutions

 

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Ya está aquí el nuevo año. Quizás algunos aprovechéis el cambio de calendario para empezar nuevos proyectos, nuevos retos: la fecha de 1ro de Enero suele servir como deadline a partir de la cual arranca ese cambio que queréis hacer en vuestra vida. Algo que llevabais programando un tiempo ya, pero buscáis la fecha de comienzo de año como refuerzo.

Son las new years’ resolutions.

Yo también era así, tenía mis sencillas resolutions, pero no funciona: el verdadero cambio es holístico. Dejadme deciros qué quiero decir con todo esto.

Antes de nada, como la mayoría de cosas sobre las que escribo, esta se refiere también a algo por lo que personalmente he pasado. Algo a lo que he dedicado tiempo, ya que intuía que necesitaba algo más si realmente quria conseguir el objetivo: el cambio. Son esos momentos (seguro que a vosotros os pasa) en los que vuestra pareja os pregunta: “Unai, en qué piensas?”. Como cuando Ingrid Bergman ofrecía a Humphrey Bogart “a franc for your thoughts” en Casablanca. Y él contestaba “In America they’d bring only a penny, and, huh, I guess that’s about all they’re worth”. En esta comparación, mi mujer sí podría pasar por Ilsa, yo estoy lejos de ser Rick…

Bien, pienso que para cambiar (mucho o poco, grandes o pequeños cambios) y llegar a convertirte en eso que quieres, lo más importante es el entorno, y el refuerzo. Lo de menos eres tú. Necesitas cambiar tu entorno hacia aquel en el que vives en harmonía con el refuerzo.

Siempre me han gustado los coches y especialmente las motos. He tenido varios/as a la vez, caros y potentes. Todavía conservo algunas motos, repartidas en garajes de mi familia y algún amigo por ahí: el cambiar de residencia a menudo hace difícil poder llevar todo contigo.

Ya no. Eso era antes, mi yo consumista. Hace tiempo que considero la frase “date un capricho que para eso trabajas tanto” una simpleza. Ahora soy más frugal, y lo mejor de todo es que me gusta serlo. Hasta aquí todo en orden.

Ahora bien, vivir en Suiza, con un entorno en el que te rodeas de gente cercana que conduce buenos coches, donde son relativamente baratos y especialmente el hecho de que tu sueldo haga que el esfuerzo de comprar uno sea mucho menor que en otros sitios, requiere canalizar ese estímulo externo hacia otra cosa constantemente: yo no quiero cambiar mi coche, no necesito otro. Para esto, el estar rodeado de gente que piense como tú y que te ayude en la línea que te has trazado, es fundamental (después de reflexionar bien lo que quieres y habiendo llegado a una decisión). Determinada gente con personalidad muy potente, supongo que no termina de entender lo de arriba: no hay conflicto y resuelven de un plumazo el querer y realizar. Para ellos el llevar a cabo algo es lo mismo que desearlo. El entorno supongo que les afecta menos o lo llevan cuidando toda la vida ya que siempre han sabido de su importancia. Los demás, supongo que estamos entre el fashion victim que se endeuda para comprar un bolso de Prada y el monje budista cuya única pertenencia es la túnica. (Releyendo el ejemplo del coche, siento que sea tan siplista, pero ya sabéis que escribo sobre lo que suelo sentir; y lo de arriba es algo actual).

Significa eso que, sabiendo que no necesitas un coche, sabiendo que tu autoestima no depende de ello, tienes que evitar vivir en Suiza? No. Tienes que cuidar tu entorno y reforzarlo.

Seguro que después de leer un buen libro, ver una buena película, una conversación… ha prendido la chispa del cambio en vosotros. Puede ser porque no os gusta lo que coméis, el deporte que hacéis, trabajo, vuestras rutinas de ocio… Teníais claro que queríais cambiar. O crear algo. O emprender.

Apuesto a que os habéis diluido en la fase de realización: habéis descuidado el entorno. Más importante que vosotros.

No podéis querer leer más, cuidaros más, conocer a gente interesante, entender más etc… en vuestro entorno actual. Siendo socios del Athletic (ya está Unai con el futbol), marginados cada vez que sacáis la dinámica de creación del dinero como tema de conversación o yendo a esa cena o a ese bar sin saber muy bien porqué. La realidad que nos absorbe no suele estar en línea con lo que queremos ser. La realidad con sus rutinas impuestas de consumo rápido, con los mass-media y sus mensajes tendentes a mantenerte en el redil, nos ponen rápidamente en nuestro sitio. La motivación del libro, película, conversación… dura poco si no cuidas tu entorno. Te arrastra a tu rol, al que te han asignado.

Lo mismo, nunca he fumado pero creo que no puedes dejarlo sin hacer cambios en lo que te rodea. Holísticamente.

Y lo malo es que crees que no es posible otro entorno o piensas que el cambio es un muro infranqueable, hasta que ves otras lecturas de vida que te iluminan el camino.

Como cuando este matrimonio Suizo de nuestra edad que comió en casa el pasado domingo nos decía que ellos no bebían demasiado cuando eran jóvenes. Nada de botellón. Nada gintonics a tope el finde (pero en qué mundo viven?!). Abrí una botella de vino y bebieron una copa cada uno. Tendría que hacer mucha memoria para encontrar algún amigo mío que en su día no saliera y no bebiera, bastante.

Ese era nuestro entorno y no creo que hubiera podido cambiar instalado en él (lo hacia más complicado el hecho de que ni siquiera sabía que tenía que cambiar, estaba un paso más atrás aún).

Hey, no digo que sea fácil, a veces se trata de nuestros amigos y/o familia. Pero un cambio de verdad, necesita la transformación de tu entorno. Además, purificas tus amistades y quedan las mejores. Yo siempre lo he tenido claro y he sacrificado lo que he considerado no era una prioridad en la vida. Por eso estudié fuera de Euskadi (cuando el campus ofrecía todo lo que quería), por eso salí de ciertas rutinas que no me interesaban y por eso supongo que soy raro.

Siendo justo conmigo mismo, leyendo el último párrafo, parece que siempre ha estado clara la dirección y he decidido en consecuencia. Pero no ha sido así. No todas las decisiones han sido conscientes, ha habido otras, que si bien fueron en la dirección que quería, han sido “suerte”. Es algo en lo que pienso a veces, como si hubiera un motor interno que empujara sin yo ser consciente. Es algo que tengo que indagar más para comprenderme.

Personalmente me aferro a cualquier cosa que encuentro va en la dirección de mi camino. No es fácil encontrarlas, por eso no hay que dejarlas escapar. Y hay que cuidarlas y mantenerlas.

Como esa conversación de teléfono con ese amigo impagable.

Como esa compra en ese mercado ecológico.

Como ese año transcurrido aquí en Suiza sin TV.

Como ese distanciamiento con ese amigo absorbedor de energía.

Como ese libro leído en un momento mágico con tu pareja al lado los dos en silencio.

Como esa rutina diaria enriquecedora, que no pide alimento para tu ego.

Como ese jefe brillante, varios niveles por encima de ti pero aun accesible y divertido.

Como ese mail o comentario en el blog de gente que te lee con la que conectas.

 

Como ese coche de 2010, que no voy a cambiar.

 

Urteberrion denoi

Unai

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6 respuestas a New years’ resolutions

  1. Claudio Vargas dijo:

    Je je Unai,

    Te entiendo perfectamente. Supongo que hemos llegado a la plena madurez. Ahora valoramos las cosas que verdaderamente importan en la vida; a fin de cuentas, la vida es corta. Lo queramos o no es así.

    Y sin embargo, yendo a la economía… Aunque entiendo tu postura y la comparto -yo también intento vivir así-; entenderás que ese estilo es muy deflacionario. El Capitalismo vive del consumo, que es el que a fin de cuentas fomenta el crecimiento del PIB que nos permite pagar las deudas. Así que si reducimos el consumo, en una época en el que todo el mundo está tan apalancado… Ufff! Miedo me da.

    Tengo una compañera de trabajo, ecologista radical y anticapitalista, que está educando a sus hijos para consumir estrictamente lo que necesitan. Ella es maestra, sabe lo que hace… Y en el fondo creo ha identificado bien la raíz de buena parte de nuestros problemas; el consumo de cientos de productos que no necesitamos, pero que compramos porque estamos “abducidos” por la publicidad o por el apego a cierto estilo de vida. Naturalmente, he tenido unas cuántas discusiones con ella -siempre constructivas-. Ya que si todo el mundo hiciera como ella el mundo se hundiría en una Gran Depresión y no habría nadie allí “afuera” que pudiera pagarle su “sueldazo” (teniendo en cuenta la media de los salarios españoles, claro).

    Así que ya ves, es un tema filosófico. Yo creo que no hay nada en el mundo que pueda evitar esa “Gran Depresión” -que a la postre, se hará permanente-. Y tampoco creo que el tinglado pueda sostenerse con más deuda (sólo estamos comprando tiempo…). Pero sí podemos prepararnos para lo que viene… En la medida de lo posible.

    Un abrazo y feliz 2016 por adelantado!

    Claudio

  2. Unai dijo:

    Hola Claudio,

    Un placer leerte.

    Seria paradójico que en esta economía financializada en la que vivimos, donde la élite sigue acumulando vasta riqueza a costa de los demás, teniendo el control de la creación del dinero y usándolo para su beneficio seamos nosotros los responsables de reflotarla vía consumo y más endeudamiento.

    Yo no creo que la deflación sea mala. De hecho, es la tendencia natural en un sistema donde la especialización, los avances tecnológicos etc… hacen caer los precios de lo producido. La deflación permitiría que las cosas se hicieran más asequibles a medida que pasara el tiempo y cuando más lo necesitáramos (gastos médicos al ser mayores etc…). Pero contra esto está el monopolio de la creación de dinero (hacen que nuestros ahorros pierdan valor), trillones cada año, que distorsionan el equilibrio. Y desemboca en otra deflación diferente que sí es dañina: al explotar las burbujas que el exceso de dinero creado provoca. Cosa que se agrava con los niveles de deuda actuales.
    El mito de la inflación benigna (ese 2% anual) es algo derivado del culto Keynesiano sin base alguna. Todavía espero que alguien nos demuestre porqué un 2% de inflación anual es “bueno”. Y porqué la deflación es mala.

    No acepto el rol de rata consumista en la rueda de la deuda que me han impuesto. Quiero acumular capital (para comprar bienes que produzcan y no coches caprichosos), quiero evitar presionar el medioambiente, quiero evitar la mentalidad de estar constantemente frustrado con el gadget que compro porque mi vecino ya ha comprado el último modelo etc…

    Y lo más importante para mí: evitar usar “su” moneda. Ya sé que no puedo cambiar el sistema pero puedo con mis actos ser menos participe. Metal, Bitcoin… lo que sea menos USD/EUR/CHF… Siempre elegiré aquel vendedor que acepte un pago alternativo.

    Un concesionario BMW no creo…

    Abrazos Claudio, a ver si coincidimos algún día otra vez.

  3. Jesús dijo:

    Me gustan mucho tus reflexiones, Unai. Me gustan lo que transmiten: decantan a alguien que se encuentra en búsqueda. Y éso me gusta.
    Me alegra lo que cuentas sobre tus decisiones vitales.
    También me regocijo cuanto explicas cuestiones sobre metales.
    Urte Berri On

  4. Carlos dijo:

    Gran post , Unai, hay poca gente que tenga esos pensamientos, los plasme en un papel y luego haga lo mas difícil, ponerlo en marcha. Creo que eres de las pocas personas que intentan vivir con sus coherencias y no del postureo actual. Estoy de acuerdo al 100% con lo que has escrito, por mucho que uno quiera cambiar, si tu entorno no es el adecuado, al final, es imposible, vuelves al redil.La gente se cree que por hacerse vegetariano, leer un libro de autoayuda e ir a trabajar en bici, ya ha cambiado su vida, pero no es asi. Lo complicado es encontrar ese entorno propicio que te ayude a reconducir tu vida.

    Feliz año y a ver si vuelves por Valencia, que nos dejaste realmente fascinados con la charla!!!!

  5. Unai Gaztelumendi dijo:

    Gracias Jesús
    Abrazos

  6. Unai Gaztelumendi dijo:

    Gracias Carlos
    Suerte en tus nuevos proyectos para 2016

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